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30 de abril de 2013

En Rosario también leemos juntos todos los días


El pasado sábado dió inicio la serie de encuentros de formación para docentes y bibliotecarios "Leer juntos todos los días" en la Biblioteca Popular "La Cachilo" en el Oeste de Rosario.
 A pesar de la lluvia que anegó las calles asistieron sesenta docentes, bibliotecarios y otros mediadores, también participaron del encuentro los chicos del taller de plástica que le regalaron sus producciones a Isvansch, que en esta primera reunión nos enseñó a todos técnicas para leer libro álbum y para compartirlos con los chicos. El trayecto de formación tendrá continuidad el mes que viene. Gracias al hermoso equipo de la biblio! Gracias a todos los que asistieron y se sumaron a esta red. Nos volveremos a ver pronto.

25 de junio de 2012

El Diario como Libro de Lectura

Esta experiencia la envía Gabriela Altamira Beltramo de Rosario.
Se acaba de incorporar a la Red luego de participar en los encuentros "El diario como libro de lectura" organizados por Fundación Diario La Capital y Plan Nacional de Lectura con Vanina Bravo, del Equipo Regional.


Les cuento que hace ya 2 años que tengo 4º grado pero recién este año incorporé la lectura de diarios, todos los lunes los alumnos de 4º toman el micrófono y previa selección autónoma leen para todos estado del tiempo, pronóstico extendido y 2 o 3 titulares. Esto requiere llegar unos minutos antes, organizar quiénes leerán llevar un registro para que tod@s  participen y mucho entusiasmo.
Más tarde en el salón después de la fecha cuentan por escrito alguna vivencia personal del fin de semana en formato de noticia. Cada uno lee lo suyo y se van haciendo sugerencias entre sí: " no se escucha", "subi el tono", "sin tartamudear", "parate derecho", a  veces se corrigen errores como "pusiste varias veces la misma palabra, buscá un sinónimo". He visto avances y resultados positivos (prepararse para escuchar a los demás, pedir permiso a los papás —"puedo contar tal cosa?" —).
En el aula, luego de saber que los varones solo hablan de fútbol, aprendiemos a archivar el suplemento OVACIÓN, con maderitas a los costados y 2 mariposas. Da gusto ver a las nenas hojear este formato, lo sacan al patio para el recreo ( hay fotos).
El resto del diario queda en el salón y se turnan para leer o piden para llevárselo, comparten en el recreo o durante alguna clase algún comentario de lo que leyeron. 

Todavía no lo trabajé como nos sugirieron, diariamente, lo compro cuando puedo. Porque por ahora lo costeo yo y llevarlo todos los días se hace difícil, PERO NO ES IMPOSIBLE.  De momento fui pesquisando qué ocurría al dejarlo sin obligación de leer para el otro día,  sin pedirles extraer de la publicación tal o cual cosa. 
Hasta ahora estoy contenta. Haremos lo posible para convidar la lectura diaria del diario también a otros grados.

7 de junio de 2011

Es difícil instalarlo en el resto de la escuela, pero es un triunfo sostenerlo cada día en el aula propia

Soy docente , de Rosario, trabajo en la escuela N°156 —cuenta Margarita Gaeta, cuyo establecimiento aún no recibió la colección "El libro de Lectura del Bicentenario—. Mi escuela tiene biblioteca y cargo de bibliotecaria pero es necesaria una mayor capacitación y, por supuesto, libros nuevos. Yo trabajo regularmente la lectura con mis alumnos. En este momento estoy trabajando los cuentos clásicos. Lo hago desde mi lugar porque a mi me apasiona leer, por ahora  solo cuento con los libros que yo puedo comprar y mis pequeños proyectos de aula. Espero sus sugerencias para  poder instalar el tema en mi escuela. Hace rato vengo remando sola con la propuesta de lectura cotidiana sin lograr instalarlo fuera de mi aula. Incluso tuvimos un taller de lectura con algunos estudiantes, nos reunimos en mi casa o en la biblioteca del barrio fuera del horario escolar y fue muy bueno el año pasado, así que  lo retomaremos en junio. Aprovecho para felicitar a través de la red a todos los que organizaron el Seminario sobre Literatura Infantil en Paraná al que asistí. Para mí estuvo muy bueno, pude aprender muchísimo.

4 de mayo de 2011

Lectura cotidiana, herramienta de integración e inclusión en Formosa


Esta experiencia llega de la Escuela Provincial de Educación Primaria Nº 453 está en la Comunidad Wajthokwe, en el Paraje El Chorro, al oeste de la Provincia de Formosa. Es de modalidad de Educación Intercultural Bilingüe y recibe 240 alumnos pertenecientes a la etnia Wichí. La comunidad soporta con dificultad  calores que llegan a los 45ºC en un sitio en cual las sequías se alternan con inundaciones y desbordes del Río Pilcomayo. Los chicos de esta escuela son hijos de la historia del pueblo wichí,  seminómade, que a partir de la intervención de las misiones anglicanas, alrededor de 1927, se fue asentando en comunidades en la zona. Sólo durante los últimos veinte años, se acentuó el proceso de sedentarización. 


Por su sistema de residencia, de tipo patrilocal, la pareja recién conformada reside en la casa de la madre de la novia y ésta se relaciona casi exclusivamente con las otras mujeres de su familia. A pesar del proceso de cambio cultural de las últimas décadas, esta estructura social se ha mantenido y si bien el acceso de las chicas a la educación formal ha crecido, la mayoría de ellas se dedican a las actividades tradicionales: cuidar los niños, preparar la comida, buscar leña y agua, recolectar frutos silvestres y hacer artesanías. En esta comunidad escolar hay once secciones de grado (dos para primero, segundo, tercero, cuarto y quinto y un sexto) y 21 docentes.
La escuela considera al idioma Wichí como primera lengua y al Español como segunda. Los docentes del primer ciclo trabajan en parejas pedagógicas, en las cuales los Maestros Especiales de Modalidad Aborigen (MEMAS) son de vital importancia. Contienen a muchos estudiantes con “sobreedad”, embarazos y todavía presentan un alto grado de deserción escolar. Por eso las intervenciones pedagógicas se proponen como parte de la enseñanza,  crear una relación para “retener a los chicos” en la escuela, tal como lo cuenta el profesor Raúl Enríquez y agrega: “desde la institución educativa se pretende cotidianamente promover el rescate y valorización de lo que les es propio, porque ellos viven hoy una pérdida de las costumbres de su cultura”.
En este contexto se implementaron las propuestas del Plan de Lectura, junto al Proyecto de Mejoramiento de la Educación Rural (PROMER).
El maestro reconoce los buenos resultados de esta experiencia que logró asociar a la  lectura con el placer de leer y convirtió a la biblioteca en un ámbito de curiosidad y atracción para los alumnos de diferentes edades.
“Simplemente se los invitó a leer por leer. Las primeras reacciones fueron de gran excitación en los niños que deseaban describir y compartir con los maestros y compañeros cada figura observada. Gradualmente se evidenciaron alumnos que leían y solicitaban ser escuchados “al frente” del aula.En estas oportunidades se aprovechó para fijar la pronunciación. Utilizar correctamente los signos de puntuación e interpretar lo leído con libertad, todo de manera “informal” y sin someterlos a exhaustivas actividades que provocaran el alejamiento de los libros”, relata Raúl.
De esta inquietud nació el “tren de la espera” donde los niños, simbólicamente, construían vagones con las sillas y por turnos solicitaban ser escuchados por los docentesy compañeros. Las niñas sintieron que en ese ámbito eran tan escuchadas sus lecturas y sus opiniones como las de los niños. Nació también, por iniciativa de los estudiantes, el concurso de lectura, que contó con la participación de maestros y directivos. 
Ser escuchados, ser leídos, leerse a sí mismos y a su realidad, ahora hay tiempo para eso todos los días en la escuela. Un buen motivo para no dejar de ir.

30 de abril de 2011

Una profe que lee todos los días

Por haber enviado material a nuestro blog, la contactaron para dar su testimonio a la prensa. 
No se pierdan esta nota del Diario La Capital. Los testimonios de la docente y de los chicos son contundentes sobre los resultados y el entusiasmo que dispara la lectura cotidiana.


17 de abril de 2011

Tu Proyecto de Mejora para la Escuela Secundaria puede ser un Proyecto de Lectura

Los diarios de la región dan cuenta de la iniciativa. Acaba de salir esta nota en La Capital, de Rosario, sobre el Plan y los Proyectos de Mejora y Fortalecimiento Institucional en la Escuela Secundaria.

13 de abril de 2011

El día que la Colección "El Libro de Lectura del Bicentenario" llegó a la ESCUELA AGROTÉCNICA Nº 380 del pueblo de María Juana, en Santa Fe


"Acá les mando las primeras fotografías de los chicos con sus libros, qué puedo decir, las imágenes hablan por sí solas, compartir estos momentos con ellos reafirma mi pasión por ser 'maestra'."

"Sólo se trata de leer, ése es el secreto para transformar", dice la profesora Carina Suppo.

"Los grupos pertenecen a 1ero y 2do. año. Todos los días compartimos la lectura en voz alta y una vez a la semana salimos a leer al patio que, como lo ven, es el lugar perfecto."

9 de abril de 2011

Experiencia de una Escuela de Nivel Secundario en Chaco

La Escuela de Enseñanza Media Lino Torres de la Provincia del Chaco contó a la  Revista Monitor su experiencia de organización como comunidad de lectores.


La lectura en voz alta como actividad disparadora de múltiples prácticas de lectura compartidas en individuales.


Cómo se organizó el Equipo Docente del establecimiento y cómo van documentando y registrando la práctica.





 Hacer clic en cada imagen para verlas en tamaño legible.

5 de abril de 2011

LEER JUNTOS TODOS LOS DÍAS

Por Natalia Porta López
Coordinadora Regional del Plan Nacional para el Litoral

Los niños no aprenden solos sino en relación con los adultos que tienen alrededor. Y, como repetía la Maestra Berta Braslavsky, se precisa la intervención docente para achicar la desventaja  de aquellos que no tienen  la fortuna de crecer en el seno de familias donde es natural y cotidiano el uso de una oralidad enriquecida y de la lengua escrita. 

Por eso es tan importante leer en el aula, generosa y persistentemente, en algún momento de cada jornada, tal como lo propone el Plan Nacional de Lectura desde 2008 , convirtiendo en política de estado una propuesta del escritor Mempo Giardinelli en su libro de 2005 titulado Volver a Leer.

La lectura compartida cotidiana es la primera de las intervenciones esenciales del docente. Leer algo de calidad, interesante, que no demande más de unos minutos, seleccionado amorosamente para poner en común en la primera hora de la jornada, variado en términos de tipos textuales y  progresivo en su nivel de dificultad; escogido pensando en un recorrido lector a largo plazo que el mismo grupo de estudiantes irá construyendo durante toda la vida escolar.

La segunda es habilitar la conversación sobre lo leído, sin pretensiones, la misma que sostenemos sobre la película o la música compartida, en la que prima el respeto por el gusto y la interpretación de cada quien. O el silencio que en ocasiones produce aquello que conmueve. El diálogo significativo y la escucha respetuosa son intercambios que apuntan a recuperar la hermosa costumbre de hablar sobre libros, puntada inicial de todas las redes de socialización que sostienen la práctica de los lectores.

Y después sí, empezar con la clase del día.

En muchas aulas argentinas, con el impulso y acompañamiento del Plan Nacional y de los Equipos de los Planes Provinciales, esto ya sucede. En cada una la idea va adoptando diferentes formas organizativas. Pero en todos los casos se trata de leer por placer; entendido éste no como desescolarización (muy al contrario se habilitan más tiempos para la lectura en la escuela que no reemplazan a los de la didáctica de la literatura). Tampoco se trata del placer concebido como entretenimiento fácil, sino como lo describe el escritor Noé Jitrik:  una “epifanía, al comprender que se está leyendo, que se lo puede hacer, que se es capaz” de ese esfuerzo, de ese pensamiento complejo y revolucionario.

En las escuelas donde ya iniciaron la experiencia los estudiantes de todas las edades la disfrutan y están creciendo como lectores. En la secundaria, nivel donde resulta  más complejo concretarla, está revelándose sumamente valiosa como

·       - puerta de entrada a la lectura de diferentes tipos de textos
·       - ejercicio cotidiano de la escucha y el pensamiento crítico
      - forma de predisponer a una clase distendida
·       - camino hacia una relación distinta entre docentes y estudiantes , basada en un imaginario compartido
·       - aporte a la formación de una identidad colectiva, una “textoteca” grupal
·       - modo de acceso a conocimiento s e informaciones

·       y, claro, también como estímulo del deseo de seguir leyendo.


Directivos y docentes de todas las áreas, en la tarea de buscar libros interesantes para compartir con los estudiantes, se recuperan a sí mismos como lectores.  El personal no docente (porteros, gente que atiende el kiosco escolar, administrativos) también participa de las lecturas y  ocasionalmente se invita a familiares, vecinos o escritores.

La práctica, lejos de cristalizarse, toma formas personales e inesperadas, estimula la curiosidad  de los docentes por los supuestos que la sustentan e incluso por discutirlos, y genera una demanda de conocer más y mejor literatura  para crear ocasiones de lectura genuinas, llenas de sentido. 

Porque hay permiso, no obligación, de leer un rato juntos cada día.

Y si la jornada empieza en el colegio con un primer capítulo de Dickens que vamos a seguir leyendo juntos mañana, o  llegamos al jardín y nos reciben con un poema de Laura Devetach  donde las hormigas rítmicamente “van, van, van”…el día comienza mucho mejor. Y hacia el fin de la semana es probable que hayamos conocido a cinco autores o cinco obras de algún escritor o de cierto género.

Es que en cuanto se pone en acto la preocupación declamada  y la  buena intención de leer, entonces la “animación” ya casi no se necesita, los mismos  estudiantes reclaman ese tiempo de lectura.

¿Por qué no incluir esta propuesta en tu escuela o tu biblioteca escolar? ¿Y por qué sí hacerlo?

Es enorme cantidad de funciones que estamos pidiendo que cumpla la lectura:  que sea lugar de encuentro entre generaciones, que restañe las groseras diferencias entre unos y otros en nuestras sociedades poco equitativas, que  construya ciudadanía crítica y responsable, que mejore los modos de expresión de nuestros niños y jóvenes, que potencie su creatividad, que despierte conciencias, que dé acceso a saberes sobre otros mundos, otros tiempos, otras disciplinas. Y sí, a todo eso contribuye la lectura.

Pero quienes nos identificamos en la vida más como lectores que cualquier otra cosa sabemos que no leemos por ninguna de esas razones razonables. Leemos para ser más nosotros mismos, para encontrar las palabras que nos explican, leemos egoístamente y por el mero gozo de hacerlo. De forma compulsiva, adictiva y voraz. Y si hacemos fomento de lectura, ésa es la clase de pares que deseamos  formar. Acaso para estar menos solos. 

Por añadidura a esos lectores nuevos les vendrán otras bondades:  tomarán la delantera en la conquista de un mundo virtual que se hace y se comprende leyendo y escribiendo, tendrán mejores recursos cuando la vida los requiera resilientes, sabrán exigir con mejores argumentos a las autoridades y podrán elegir participar o no en la vida cívica.

Pero algunos, además, serán futuros visitantes de Comala y Mompracem, usuarios maravillados de laberintos y rayuelas, quizás deambularán por París con Jean Valjean, se asombrarán con las brevedades de Lichtemberg  y tendrán paciencia a los humores de Ema Bovary, capaces de ejercer y no esperar que les concedan el derecho de soñar.